alimentación en la tercera edad

A medida que avanza la edad se produce una reducción progresiva del metabolismo basal y de la actividad física y laboral, por lo que disminuye en consonancia el gasto energético.

Si no se produce paralelamente una reducción de la ingesta alimentaria se origina obesidad y ese aumento de peso se traduce en una disminución de la calidad de vida.

Factores que condicionan el estado de Nutrición en la tercera edad

En la tercera edad la vida familiar y social forman un papel importante. En mayor parte podemos dedicarle más tiempo a la elaboración de platos, cocinamos para más personas, por lo que generalizamos las necesidades nutricionales, y disponemos de más tiempo para fomentar las relaciones sociales, lo que hace que la ingesta sea insuficiente y errónea.

No debemos olvidar que a esta edad las patologías son también un factor importante. Estas enfermedades crónicas que modifican las condiciones metabólicas.

Los hábitos alimenticios configurados a lo largo del tiempo hace que se ejerza una importante influencia sobre el estado nutritivo actual.

Otro factor a tener en cuenta es la malnutrición tanto por carencia como por excesos. Suele ser una ingesta que carece de calcio, vitamina C, vitamina D y ácido fólico.

Aporte correcto en la tercera edad

De acuerdo con la necesidades propias de esa edad, un aporte calórico correcto debe ser de un 20% de proteína, un 30% de lípidos, reduciendo en mayor medida el consumo de grasas saturadas, y un 50% de hidratos de carbono, no superando en un 10% los glúcidos simples.

Un a alimentación rica en vitaminas y minerales garantiza un estado óptimo nutricional. Al igual que no descuidar el consumo de lácteos semidesnatados y quesos no curados, e incluir un máximos de dos huevos a la semana.

Limitaciones que inciden sobre una alimentación normal

La presencia de alguna enfermedad metabólica como diabetes o gota hace que se modifique la ingesta diaria.

Una disminución de la capacidad renal para excretar sustancias nitrogenadas nos indica que habría que aumentar el uso de alimentos que favorezcan la diuresis.

La restricción salina por problemas cardiovasculares engloba a la mayoría de la población de la tercera edad, pero esto afecta más bien en el sabor que en la alimentación en sí.

Cambios fisiológicos del envejecimiento

La talla disminuye un centímetro por década a partir de la edad adulta. El peso empieza a aumentar entre los 40 y 50 años, luego se estabiliza y disminuye por ende a partir de los 70 años.

El porcentaje de masa grasa disminuye con el paso de los años y aumenta el compartimento graso. La pérdida de masa magra se asocia a la disminución del agua corporal y por tanto disminuye el volumen de los órganos.

En ambos sexos la masa ósea también disminuye, pero con motivo de la menopausia se detecta una pérdida importante lo que produce osteoporosis y aumenta el riesgo de fracturas.

La digestión también sufre cambios, esta se vuelve mas lenta y la absorción se dificulta.

El gusto sufre una alteración causada por una disminución del número de papilas gustativas, lo que hace que disminuya la sensibilidad por los sabores salados y dulces.

La audición y la vista también se deterioran, se distinguen en general mejor los colores cálidos, por lo que se sugiere platos más atractivos y combinaciones de contraste rojo-verde o naranja -verde.

Recomendaciones generales

Para que la ingesta sea óptima recomendamos una alimentación variada.

No intentar cambiar los hábitos alimentarios de forma radical.

Que la alimentación sea regular y fraccionar las ingestas.

Evitar condimentos fuertes y grasas en exceso.

Hacer una buena presentación para que los platos sean más atractivos.

Estefanía Rodríguez

Asesora Nutricionista en Grupo NC Salud.